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Análisis de la semana: ¿Autoridad? ¿Dónde?



La delincuencia que nos sigue golpeando día a día, a veces nos nubla y nos impide reflexionar sobre lo que ocurre de fondo en nuestro departamento. Soluciones fáciles y políticamente mediocres como la de sugerirle a la ciudadanía que se arme para enfrentar la delincuencia, muestra la incapacidad de las autoridades para enfrentar este problema que ha golpeado personal del común, tenderos, microempresarios, y familias enteras de municipios como Soledad y Malambo.



Para ver el panorama más completo, debemos partir desde el llamado que hizo Jaime Pumarejo al ministerio del interior, ministerio de defensa, y a las autoridades para enfrentar el problema de la delincuencia. El 29 de agosto, Pumarejo afirmó que: “La ciudadanía nos pide, nos exige, que hagamos algo. No podemos escondernos frente a su clamor.”

Como medida, anunció que 200 militares saldrían a las calles para escoltar la ciudad. Sin embargo, no se lograron reducir significativamente los asaltos. Por el contrario, ciudadanos de barrios como El Carmen y Cevillar denuncian que los atracos siguen en aumento.


Por otra parte, parecía que la policía habrán tomado medidas para enfrentar este problema. Al menos eso creyó la ciudadanía de Barranquilla cuando se anunció que el general Luis Hernandez sería el nuevo comandante de la policía metropolitana de Barranquilla, quien reemplazaría al general Diego Rosero que no pudo hacerle mayor frente a la ola de delincuencia y extorsiones que está afectando en la capital del Atlántico y su área metropolitana. Lo más lamentable es que tan sólo dos días de su llegada, en Barranquilla se presentó un caso de fleteo, donde aún hombre le robaron 250 millones de pesos en una sucursal bancaria en el barrio el Prado.


Y la gota que rebozó la copa, fueron las declaraciones del polémico alcalde de Malambo, Rumenigge Monsalve. El pasado fin de semana, se conoció que el mandatario afirmó que estaba de acuerdo con que tenderos y microempresarios se armaron para enfrentarse a los bandidos, ya que según él, no es justo que la ciudadanía esté desarmada y los bandidos estén armados, ignorando que la intolerancia del atlanticense es muy alta, y esto queda registrado en las cifras que arrojan las autoridades sobre los numerosos casos de riñas y peleas que se presentan hasta entre familiares.


¿Hasta cuándo vamos a esperar que se siga derramando sangre en nuestro departamento?

¿Hasta cuándo la economía de las personas que quieren salir adelante con sus pequeños negocios se verá afectada por el crimen organizado?

Lo único cierto hasta ahora es que con estas declaraciones de los alcaldes (y el silencio de algunos otros) quedó demostrado que la autoridad ha fracasado, y ya no saben qué más hacer para frenar la inseguridad en la población.

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